Si entendemos a la gestión empresarial como el manejo eficiente de recursos para aumentar la productividad y competitividad de una organización, queda claro  que es una disciplina muy compleja.  En la cual no sólo requiere implementar  estrategias cuyo fin último sea la viabilidad económica del proyecto, sino que demanda el dominio de factores que van desde lo financiero,  lo logístico, sin olvidar la capacidad de comprender y capitalizar el factor humano de la organización. A todo esto en los tiempos actuales la gestión empresarial es considerada una disciplina más cercana al arte que al rigor gerencial.  La gestión energética no era un elemento importante del esquema de administración de una empresa.  La falta de conciencia en torno al consumo  energético iba de la mano al deterioro de la sustentabilidad del planeta, creando un entorno ideal  para que las empresas obviaran la necesidad de racionalizar sus recursos energéticos, sin importar  que este desperdicio también se viera reflejado en un alto costo económico para la compañía.

Desde hace unos años, ante la necesidad imperiosa de cuidar y reestablecer el curso natural de nuestra biodiversidad, conjuntamente con hacer más competitivos nuestros productos y servicio, utilizando la energía de forma racional y eficiente ha creado el cóctel ideal,  para que la gestión empresarial  incorpore los sistemas de gestión energética (SGE). Ya ha dejado de verse los SGE como un gasto dentro de una organización, sino que ahora es un sello de identidad que proporciona un gran valor a las empresas vinculadas y comprometidas al uso eficiente y racional de energías principalmente de fuentes renovables.

El Sistema de Gestión Energética es el conjunto de elementos y acciones de gestión que una organización dedica para desarrollar e implantar una política energética, así como a gestionar aquellos elementos de sus actividades, productos y/o servicios que interactúan con el uso de la energía.

 

La norma internacional  ISO 50001: 2011  marca los requisitos para establecer, implantar, mantener y mejorar un sistema de gestión de la energía, esta norma tiene una estructura similar a la norma europea UNE-EN 16001 que también establece los requisitos que debe poseer un Sistema de Gestión Energética, con el fin de realizar mejoras continuas y sistemáticas del rendimiento energético sin renunciar a los objetivos productivos. La norma pretende ayudar a las organizaciones a mejorar su rendimiento y eficiencia energética, así como a reducir su impacto en el cambio climático, estableciendo el marco para gestionar la energía de forma eficiente en plantas industriales, establecimientos comerciales y otras organizaciones.

Los SGE se basan en el ciclo de Deming, también conocido como ciclo PDCA (Plan-Do-Check-Act) o PHVA (Planificar-Hacer-Verificar-Actuar) llamada espiral de mejora continua o estrategia basada en la mejora continua en cuatro pasos.

sgi

Este método también es  muy utilizado por los Sistemas de Gestión de la Calidad (SGC), los Sistemas de Gestión Ambiental (SGA), los Sistemas de Gestión de la Seguridad de la Información (SGSI) y en modelos de Gestión de la Calidad Total.

Sumar todos estos sistemas y sincronizarlos entre sí para lograr un sistema Integral de calidad total es posible y muy recomendable.

sistema de gestion integral

 

Un SGE puede certificarse, aunque si no se hace al menos se toma conciencia de que ya se están poniendo los medios para producir beneficios en la mejora continua.

  1. Identificar y priorizar los aspectos energéticos de la organización.
  2. Evaluar el cumplimiento de todos los requisitos legales relativos a sus aspectos energéticos.
  3. Establecer objetivos de mejora de eficiencia y optimización energética.
  4. Diseñar procedimientos eficaces de control y seguimiento de los procesos energéticos.
  5. Implicar y educar a todo el personal con la gestión energética.
  6. Realizar una herramienta eficaz para ejecutar el seguimiento de actuaciones procedentes de auditorías energéticas.
  7. Realimentar toda la información para seguir actuando y afinando el sistema de gestión energética de forma continua.

 

Un sistema de gestión energética (SGE) debidamente diseñado, no solo tiene que ser una herramienta utilizada en empresas y organizaciones, sino también por la población en general, dentro de su vivienda, en el día a día. El compromiso y la responsabilidad de hacer un uso eficiente y racional de los recursos de nuestro planeta es de todos.